Familia Caamagno: «La música es un arma cargada de futuro»

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Hablamos con Familia Caamagno, banda natural de Sigüeiro que navega por los confines de la cultura garage revival con un trasfondo conceptual fundado en el costumbrismo más irónico

Foto: David Silva

Hay ocasiones en la que adoptar una actitud desenfadada es la decisión más efectiva para reflexionar críticamente sobre problemas sistémicos de la sociedad. La sátira y la reducción al absurdo exponen la verdadera naturaleza del mundo, sin derrumbarse ante la amargura existencial que mana de los sinsentidos que azotan la razón colectiva. Desde Cool Coruña, hemos tenido la oportunidad de entrevistar a Familia Caamagno, banda gallega que enfrenta las contradicciones de lo cotidiano con una identidad sonora distendida y lúdica.

P: ¿Qué es Familia Caamagno? ¿Cómo os definiríais como grupo?

R: Familia Caamagno es, primero de todo, un grupo de amigos, un grupo de cinco personas que lleva ensayando y trabajando más de 15 años y que comparte esa pasión por la música, en concreto por estilos musicales como pueden ser el pop, el rock, el garage revival o el punk. Sin embargo, principalmente somos un grupo de amigos.

P: “Disco Comarcal” es vuestro último LP, publicado el pasado 23 de enero, un trabajo discográfico cargado de esa energía identificable de la música garaje y power-pop con matices rock que cultiváis. ¿La música es una buena herramienta para relativizar la vida?

R: Sí, desde luego. A veces no solo la relativiza, la música está al servicio de la actualidad, y en el caso de “Disco Comarcal”, la actualidad se filtra en las letras de este álbum. La música es un arma cargada de futuro.

P: El disco sale en una época en la que la música se ha diversificada y cada vez aparecen más proyectos que buscan hacerse un hueco en este mundo ¿Por qué es tan importante mantenerse auténtico y fiel a uno mismo en una industria musical cada vez más competitiva y saturada de productos?

R: Las cosas verdaderamente interesantes en el mundo musical y artístico se dan con los discursos honestos, sin dejarse llevar por lo que pueda funcionar más o menos y pensando en lo que le pide el cuerpo que lo que vaya a repercutir a nivel económico. En el caso de Familia Caamagno, siempre decimos que, aunque tenemos una factura profesional de cara al resultado del directo o del disco, nos dedicamos a esto a nivel semiprofesional. El hecho de que llegar a fin de mes no dependa de lo que hagamos en la música nos da una cierta independencia para hacer y contar lo que nos apetece. Entonces, no tenemos porqué seguir los principios de lo que funciona más y lo que funciona menos.

P: El 6 de febrero presentáis el disco en la Sala Capitol de Santiago, y vuestro directo para por ser uno de los más poderosos y dinámicos de la escena autonómica. ¿Qué es más importante para un proyecto musical, una buena discografía o un buen directo, trabajado y que cale en la gente?

R: Depende. Nosotros tenemos fama de ser una banda de directo, de tener unos directos energéticos y divertidos. Evidentemente, si nos ponemos a pensar en el futuro, lo que importa es el trabajo discográfico hecho, es lo que sobrevive a las personas y al tiempo, pero también hay otros factores y emociones en juego, es una pregunta compleja. Si pensamos a largo plazo, lo importante es la discografía, pero si lo vemos desde una óptica más presente y enfocada en el disfrute del grupo, lo más importante es el directo. En todo caso, la pregunta se puede responder de las dos maneras.

P: Esa perspectiva catártica y lúdica con la que abordáis vuestra música contrasta con una pérdida paulatina de la cultura del concierto, del ir a ver a un grupo en una sala como un plan de ocio más. Sin embargo, hablamos de la misma sociedad que paga una entrada para un concierto de dentro de dos años. ¿Por qué creéis que hay esta reticencia a descubrir música en directo por el mero hecho de pasar un rato lúdico?

R: Está habiendo una crisis de las salas de pequeño y medio formato. La gente no tiene problema en asistir a grandes festivales o eventos multitudinarios, porque es donde parece que hay que estar, y eso habla del poder de los medios de comunicación y de las redes sociales para generar necesidades. Esto está pasando con grupos que anuncian un concierto y agotan las entradas en cuestión de un par de horas, es algo que ocurre porque se genera la necesidad de no perderse el evento en la gente, que busca seguir formando parte de la contemporaneidad. Entonces, con los pequeños eventos no pasa esto, no se genera esta necesidad, incluso con la gente que no manifiesta una gran devoción por los artistas grandes. Todo esto responde a la cultura del sold out y de la necesidad de formar parte de algo, estos conciertos se transforman en eventos vitales a los que, si no asistes, parece que no estás en la actualidad. En los conciertos pequeños y medianos no ocurre esto, pero sí que ofrecen la posibilidad de descubrir un grupo, de disfrutar de un concierto muy directo con los músicos cerca, hay algo muy personal en las salas pequeñas. La crisis de las salas pequeñas y medianas es consecuencia de la pérdida del hábito de ir a conciertos y descubrir grupos nuevos, en beneficio de esa necesidad exponencial por asistir a grandes eventos.

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