Lucas Colman: «El mayor premio del camino de la música es hacer música»

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Hablamos con Lucas Colman, cantante madrileño que apuesta por la sinceridad de lo espontáneo dentro de una industria musical orientada a la automatización compositiva

Foto: Lucas Colman (cedida)

Aunque el proceso creativo de cualquier género artístico comparta una serie de similitudes con el propio método científico, lo cierto es que no todas estas características orbitan alrededor del rigor exacto y pormenorizado. En ocasiones, los resultados no se materializan como una consecuencia lógica, sino como una serendipia que responde a los principios de la casualidad y no a los de una deliberación previa. Desde Cool Coruña, hemos tenido la oportunidad de entrevistar a Lucas Colman, cantante y compositor madrileño que verbaliza las inmediaciones sentimentales de la vida de la forma más espontánea y genuina posible.

P: ¿Quién es Lucas Colman? ¿Cómo te definirías como músico?

R: Soy un músico que hace sus canciones, que tiene una banda en la que somos cuatro personas (dos guitarras, un bajo y batería). Básicamente soy un músico que tiene cuatro discos y que se dedica a hacer justamente eso, a hacer discos y girar con su banda a todos lados.

P: El pasado 22 de mayo publicaste tu último disco, “Romperlo todo”, un álbum cargado de potencia, guitarras y con un sonido único combinado con una transparencia en las letras que nos adelanta ya el propio título. ¿Cuál es el puente que conecta los sentimientos más profundos con su materialización sonora y poética?

R: Lo que yo hago es escribir las canciones a guitarra y voz. Estoy escribiendo canciones todo el rato, es algo que hago siempre, no porque tenga que hacer un disco o porque tenga que terminar algo, sino porque esa es mi relación con la música. Entonces, me dedico a hacer canciones, y cuando ya tengo algunas que me gustan, organizo un poco al equipo, voy al estudio con José Nortes (Black Betty Studios), el productor de mis últimos dos discos, y ahí le damos forma a todas las canciones que tengo hechas a guitarra y voz, pero tampoco soy tan consciente de que lo estoy haciendo hasta que lo hago. Nos reunimos todos y hacemos un disco, pero tampoco hablamos tanto del disco que estamos haciendo, a diferencia de cómo lo hacíamos antes. Me acuerdo de que el proceso de los primeros discos era más largo, seleccionando canciones y demás, y últimamente es que lo que voy teniendo acaba en un estudio, se le da forma y acaba siendo un disco. Básicamente, hacer las cosas y no pensar tanto porque las hacemos.

P: Una de las canciones del disco, “La Ciudad”, en colaboración con Puño Dragón, se grabó sin metrónomo, como un alegato contra lo deliberado y a favor de lo espontáneo, de lo que nace. ¿La idea de grabar así la canción casa con el punto personal y profesional en el que te encuentras ahora?

R: Sí. De hecho, normalmente, José Nortes es partidario de no utilizar claqueta. En el anterior disco también lo hicimos así, porque si el tema se mueve nosotros nos movemos con él, como si tocáramos en el local de ensayo o con amigos, y grabamos las canciones pensando en eso. También tengo la suerte de que en este disco toca Samu Terroso, que es un metrónomo humano (risas), tiene un tempo buenísimo. No obstante, lo que mola es eso, comunicarse los unos con los otros, sentir el groove y no tener que estar atados a un tempo o una manera de grabar fijos. No sé si es una declaración de intenciones artística, pero sí que es verdad que a mí me gustan los discos que suenan vivos, con imperfecciones y errores. A lo mejor ahora se hacen las cosas más medidas y procesadas, y a mí me gustan los discos así, con cosas que hagan que se note que lo han grabado seres humanos.

P: Este disco lo has publicado de forma independiente. Esta idea que me estás dando del álbum como un formato vivo, como una proyección de uno mismo inexacta e imperfecta, no debe casar muy bien con las condiciones que exigen las discográficas. ¿Cómo ha sido tu experiencia con las discográficas? ¿Sientes que estás reconectando con tu voz creativa?

R: He tenido suerte porque, cuando he estado en discográficas, tenía equipos que me han dejado hacer la música que quería hacer. A lo mejor me costaba mucho convencer sobre mi propuesta, porque dependiendo de la época, se llevaba más un estilo u otro, y la discográfica, siendo una empresa, tiende a generar éxito y dinero, y muchas veces mis decisiones artísticas no tienen nada que ver con eso. Entonces, en muchas ocasiones chocábamos ahí, pero llegado el momento, dejaban que hiciera mi parte, que daba prioridad a la música antes que cualquier otra cosa. Lo que sí que notaba con la discográfica es que gastaba muchísima energía en negociaciones que ahora no tengo, no tengo esa presión y es otra manera de enfocarlo, ahora tengo más conversaciones orientadas a lo artístico y me olvido más de lo que viene siendo lo industrial. En todo caso, la parte de la industria tiene su parte buena de que te enseña y te muestra cómo es la gente, mientras que lo otro es más artesanal, y lo difícil es el punto medio de esas dos cosas. En cualquier caso, siento que he tenido suerte cuando he estado con discográficas, y ahora estoy teniendo suerte de forma independiente porque tengo un equipo muy guay que me apoya también con este disco.

P: Hagamos un poco de retrospectiva. Imagínate a ti mismo diez años atrás, sin tener demasiada idea sobre el funcionamiento sistémico de la industria, pero con toda la ilusión del mundo. Haciendo comparativa con el Lucas Colman de hace diez años y el que eres ahora, ¿tú te imaginaste en algún momento que el camino de la música fuese así? ¿Qué balance haces de todo lo que has vivido?

R: Pues qué pregunta eh… A ver, todo el mundo dice que es un mundo difícil, y es cierto. Es un mundo difícil dependiendo de las expectativas que le pongas y lo que quieras conseguir. Cuando yo empecé en la música, no pensaba tanto en dónde estaba y hacia dónde iba, me centraba más en lo que estaba haciendo, y es que cada día soy más consciente de que el mayor premio del camino de la música es hacer música, luego todo lo que pase es un regalo que de repente te da la vida. Que haya gente cantando tus canciones, que haya gente en las salas, que haya gente que te diga que una de tus canciones le ha llegado en un momento guay… todo eso es un regalo, pero realmente lo que yo quería cuando empezaba hacer discos era hacer discos. Entonces, para mí, todo lo que ha ido pasando y está pasando es increíble. Yo ya lo veía cuando, en mi tercer disco, estaba grabando con los ídolos de adolescencia, y me hacía pensar con qué más se puede soñar. Todo lo que ocurre después en un regalo total, ¿sabes?

P: Siempre digo que los artistas sois una locomotora de ideas, aunque estéis inmersos en un trabajo concreto ya estáis con un ojo puesto en el futuro, diseñando un bosquejo de lo que será el próximo año o el siguiente. Entonces, para los lectores de cool coruña, si quieres comentarnos algún proyecto futuro, pues adelante.

R: No puedo decir muchas cosas, pero tengo todo el rato canciones nuevas. Lo que pasa es que el disco de “Romperlo Todo” salió en mayo, y yo creo que lo vamos a estar tocando por lo menos todo el verano y un poquito más del año siguiente. En todo caso, mi intención es grabar uno nuevo en cuanto se pueda, porque ya te digo, canciones siempre hay

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