Alba Reche: «No suelo tener problemas para enfrentarme con los sentimientos, siempre los he vivido con naturalidad»

5 minutos de lectura

Hablamos con Alba Reche, cantante y compositora alicantina que aborda la naturaleza del sentimiento desde una óptica sonora y poética fundada en la resiliencia

Foto: Prensa Atlantic Pride

Autenticidad, franqueza y resiliencia. Tres valores que definen la idiosincrasia musical de Alba Reche, cantante y compositora alicantina que imprime a su universo sonoro la naturalidad inherente a su faceta personal, a partir de la creación de una atmósfera intimista que envuelve la esencia de sus canciones. Desde Cool Coruña, hemos tenido la oportunidad de hablar con ella sobre la metodología del proceso compositivo, el privilegio del aburrimiento y la reflexión frente a la celeridad de la industria, y el vínculo emocional entre la voz del artista y el público, fraguado en la catarsis consustancial al escenario. El pasado 8 de julio trasladó su sensibilidad característica al Orgullo del Norte, el festival coruñés Atlantic Pride.

P: ¿Quién es Alba Reche? ¿Cómo te definirías como compositora?

R: Pues sí, buena mañana para todo el mundo (risas). Pues creo que conviven mi persona y mi faceta musical, no hay una diferenciación entre ellas. Me considero una persona muy natural, muy curiosa y que valora mucho todo lo que es el contacto y el poder ser paciente con la mirada y las cosas que suceden a mi alrededor, y así es como vivo la música. No obstante, en el caso de la música, al no ser solamente algo que está dentro de mí, sino que es exterior y me atraviesa, la música me deja ese momento de escuchar, disfrutarla y vivirla de manera propia. La música me oferta muchas maneras de vivir la vida, y eso es lo que más me importa.

P: El pasado 18 de junio publicaste tu último single Mejor mañana, una canción sumamente íntima que aborda desde el minimalismo la naturaleza compleja del amor y su consecuente introspección. ¿Cómo abordas la reunión con los sentimientos cuando te plantas delante de un papel para escribir una canción? ¿Cómo es el proceso, difícil o catártico?

R: No me resulta difícil, en el sentido de enfrentarme al papel o a la idea en sí, porque es una idea que resulta de un ejercicio de escritura o de un ejercicio de pensamiento, por lo que no suelo tener problemas en enfrentarme con los sentimientos, siempre los he vivido con naturalidad. No ha sido de una manera catártica, sino desde una perspectiva de resiliencia. Este single está escrito y hablado desde esa parte más resiliente que desde una visión catártica.

P: ¿La composición de una canción fluye más en el apogeo de la emoción o cuando te detienes a escribirla en frío?

R: Me han pasado ambas, la verdad. Ha sucedido la opción de estar presente y querer hablar de eso, pero sí que es verdad que, como persona que escribe, creo que es más sencillo escribir a toro pasado, porque te has organizado las ideas, los sentimientos, y tienes más en paz lo que has vivido, lo puedes abordar desde una perspectiva más realista. Sin embargo, escribir en el presente tiene ese punto de desconocerse a una misma. Por ejemplo, una demostración de escribir desde el presente sin hacer caso a lo que debería ser o lo que debería sentir por el resultado de la situación sería Digna De Ti. Siempre lo digo, si hubiese escrito esa canción a posteriori, en mi vida hubiese dicho ese tipo de frases porque no me representan como persona, pero momentáneamente formaron parte de mí. No siempre tienen que estar de acuerdo en una canción lo que una es y lo que está viviendo, porque desconocerse a uno mismo no está mal, de vez en cuando, para reafirmarse.

P: Hablabas al principio de la entrevista de que no existe una distancia completa entre la Alba Reche como persona y la Alba Reche como artista. Al final, existe una especie de sinergia entre ambas versiones, pero, como cualquier vínculo, puede haber fricciones puntuales entre las partes involucradas. ¿Te ha pasado alguna vez que la perspectiva musical ha estado en desacuerdo con un momento de estallido emocional y personal?

R: Sí, constantemente, y supongo que todo el mundo tiene dudas. Al final, dedicarte al arte y la música es una cosa que tiene que ver tanto con lo humano y, de repente, está ligado simultáneamente a un mundo capitalista que entiende la música y el arte de una manera muy concreta, estableciendo una serie de exigencias y dinámicas en el tiempo que no comulgan con la forma de ser y de crear que puede tener una persona. Considero que una persona tiene que aburrirse de vez en cuando, y a veces tiene que darle treinta y cinco mil vueltas a algo. Hay procesos de pensamiento que tienen que suceder para que se desarrollen proyectos más grandes, como puede ser un álbum. Yo soy una persona que defiende el privilegio de poder aburrirnos y conocernos, y eso requiere de un tiempo que, en muchas ocasiones, no es posible o no se permite para seguir en la rueda de la música. Evidentemente, existe una fricción por esa conciencia, pero tienes que colocarlo en un sitio lo más sencillo posible para poder disfrutar. Hay que recordar que el poder vivir de crear es un privilegio que siempre coloco ahí para congeniar con varias ideas.

P: Formas parte de la interesante programación del festival coruñés Atlantic Pride. El desarrollo de un buen directo es un aspecto sustancial para el crecimiento de cualquier artista. ¿Cuáles son las claves que aplicas para trasladar la sensibilidad de tu voz musical a un concierto, sobre todo en el formato festival?

R: Esta es de las cosas más difíciles como artista. Tener la atención de las personas no es algo sencillo, y los festivales muchas veces son como lo que yo llamo BBC: bodas, bautizos y comuniones (risas). Después de una boda, bautizo y comunión, que ya hice varias en mi preadolescencia, la verdad que vas con unas tablas y la predisposición a sacar el concierto y sacar una presentación con la que estés tranquila, quien quiera disfrutarlo será bienvenida. Al final, cuando voy a tocar, voy a disfrutar con la gente que toco y con la gente que viene a verme, sea una, dos o trescientas filas. Lo más importante es la conexión con el público, e independientemente de que sean muchos o pocos, quienes quieran escucharte te van a escuchar. Yo tengo la suerte de que mi público siempre ha sido muy respetuoso y agradable, sobre todo en las giras de salas. Para mí, son los momentos más bonitos de mi vida porque se crean momentos a posteriori muy especiales, se crea un espacio de intimidad que es compartido, y es algo que vivimos de manera muy intensa, tanto el público como yo. Entonces, tengo mucha suerte porque considero que mi público va a escuchar el show y siempre ha sido respetuoso, no puedo decir nada malo al respecto. Por el lado de los festivales, son bolos más difíciles, sobre todo a la hora de mantener la energía. Como artista, a veces ves que no te hacen ni puto caso (risas), y eso te hace plantearte la dificultad del concierto, pero al final del día es cuestión de relativizar y entender que los festivales están hechos para ser un momento de comunidad y entretenimiento, y que tú formas parte de la vida de alguien sea como oyente o como música de fondo.

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Historia anterior

La nueva edición del festival «Abride a fiestra» vuelve a la Casa de Rosalía de Padrón

Siguiente historia

¿Ya no es guay tener personalidad propia?

Últimos desde Portada

0 $0.00