/

Alberttinny: «Estoy transitando por otro lugar nuevo de la industria»

7 minutos de lectura

Hablamos con Alberttinny, cantante y exguitarrista de IZAL que imprime en su nuevo proyecto en solitario su vertiente más introspectiva y auténtica

Foto: Nuria Barragán

El Kintsukuroi es una técnica japonesa que consiste en la reparación de una pieza de cerámica con barniz de oro. La particularidad que la hace única reside en la asunción de la imperfección como parte integral de la reconstrucción, una cualidad material que ha sido objeto de metaforización y conceptualización desde la óptica emocional, para convertirse en una referencia cultural de la resiliencia y la aceptación de las cicatrices como elementos anatómicos de una belleza madurada en la experiencia vital. Desde Cool Coruña, hemos tenido la oportunidad de entrevistar a Alberttinny (nombre artístico de Alberto Pérez), cantante y compositor español que después recorrer los senderos del éxito en la industria musical con IZAL, reconecta con la pureza radical de hacer música sin pretensiones, con un proyecto que orbita alrededor de la introspección contenida y la franqueza emocional.

P: ¿Quién es Alberttinny? ¿Cómo te definirías como artista/músico?

R: Bueno, pues me defino como una persona que está en constante cambio por obligación, porque los últimos años han sido una cosa y hace poco más de dos años está siendo otra muy distinta. He conseguido llegar al punto que me interesa en cuanto a poder transmitir con la música, a través de herramientas nuevos para mí como la composición, la letra o la voz, por lo que todavía estoy inmerso en el proceso de adaptación de todo esto, en el proceso de adaptarme a componer y grabar canciones nuevas, aunque está siendo más llevadero porque ya lo he hecho una vez. Soy una persona a la que los retos le gustan, me gusta afrontarlos y superarlos, y me alegro mucho de haber dado el paso porque me siento muy bien a nivel creativo, estoy de gira con una banda de gente y un equipo técnico maravillosos, así que me encuentro en un buen momento, la verdad.

P: Tu álbum presentación “Kintsukuroi” constituye un auténtico camino introspectivo, de catarsis individual, donde la idea que recoge el título ya nos da una pista del concepto general, abrazar la imperfección como parte de algo más, para sanar y curar las heridas. ¿En el proceso de composición, cómo se lograr trasladar esta sensación a veces inefable a un disco de 10 canciones con una coherencia sonora y temática?

R: Es un proceso que para mí ha sido totalmente nuevo, al igual que componer las canciones. Lo que he intentado hacer desde un principio es conseguir lo más difícil cuando te pones a componer por primera vez, y es encontrar mi propia voz. Resuenan un montón de cosas que te gustarían ser, pero no eres, por lo que tienes que quitarte varias capas hasta llegar al sitio en el que te das cuenta de que sí eres tú y que está en línea con cómo eres ahora mismo. La coherencia la da el contexto de mi vida en el que está grabado el disco, un período de tiempo en el que he tratado de ser lo más transparente posible en lo que se refiere a mis sentimientos. De hecho, se transmite bien porque, por ejemplo, podemos hablar de canciones como Causas Perdidas, que es una canción diferente a lo que hay en el disco, y es distinta por el simple hecho de haberla hecho dos semanas antes de ir a grabar. Entrar al estudio me suponía una ilusión enorme, y entonces compuse esa canción, que es distinta por el simple hecho de la ilusión que yo tenía en ese momento. Por estas razones, “Kintsukuroi” ha sido una especie de diario, en el que he procurado imprimir todo lo que sentía en cada momento, y el resto ha venido dado. El elegir a los productores correctamente, Santos&Fluren, que era muy importante para mí porque hemos trabajado antes y me conocen mucho, también ha ayudado, porque han entendido el momento en el que estaba, lo que quería transmitir, y han cogido lo que yo hago y lo impulsaron bastantes pasos más allá. Entonces, creo que todo han sido un conjunto de situaciones que se han ido dando de forma orgánica y natural, incluyendo el enorme esfuerzo que ha habido detrás para llegar ahí, no es casualidad nada de lo que me ha pasado.

P: Imagino que el proceso habrá sido muy nutritivo. Pasaste de formar parte de un contexto completamente diferente, en el cumplías un rol dentro de una dinámica de grupo, y a la hora de empezar un proyecto nuevo se concentran una serie de aprendizajes en muy poco tiempo. ¿Cómo definirías lo que ha sido el proceso global del disco?

R: Más allá de lo musical, el disco ha sido un aprendizaje vital, ha sido más una cosa que me llevo para mí. Yo creía que no podía hacer muchas cosas que sí he podido hacer a base de pasarlo mal y de mirar mucho para dentro, en el sentido de entenderme y de intentar tener paciencia conmigo mismo. Quizá he tenido más paciencia en esta etapa conmigo mismo que en el resto de mi vida, pero eso es muy importante aprenderlo para seguir dando los siguientes pasos. Ahora mismo me muevo en un contexto de libertad creativa, gracias a todo el trabajo que he hecho en el pasado puedo dedicarme en cuerpo y alma a hacer música como a mí me guste, sin pretender nada más. El éxito ya lo he vivido durante diez años de mi vida, por los que estoy enormemente agradecido, y ahora estoy en un punto en el que me dejo llevar, en el que disfruto mucho de las cosas que me ocurren, y en el que soy más consciente de lo que conlleva esto. Entonces, estoy pendiente de mil cosas: impulsando el merchandising por un lado, haciendo un videoclip por otro, vengo de ensayar las nuevas canciones que vienen… Todos estos inputs que me mantienen en un buen estado anímico y muy inspirador, que al mismo tiempo alimenta la rueda de la creatividad.

P: ¿Puede llegar a dar vértigo escribir un disco que conecte tanto contigo mismo o con vivencias que hayas tenido, como si fuera un reflejo hiper realista de tu vida?

R: Muchísimo, te digo que cuando salió el primer single, Mi propio incendio, sentí una especie de vergüenza o pudor. Realmente, si haces ese ejercicio de sinceridad te vuelves muy vulnerable a la opinión de cualquiera, y todo ese ruido puede arrasar contigo. Todo esto también ha sido un aprendizaje, y obviamente sigue siendo muy ilusionante sacar una canción nueva, pero he aprendido a abrirme y dejar que las cosas entren de una manera más natural, que todo sea más permeable.

P: Fuiste durante mucho tiempo el guitarrista principal de IZAL hasta su desaparición. ¿Cómo es confeccionar un proyecto nuevo después de tantos años metido en el mundillo? ¿Cómo es empezar casi de cero en una industria que ya conoces de sobra?

R: Pues mira, a pesar de que nosotros hemos vivido y tenemos una cierta experiencia, todo cambia tan rápido que realmente los conocimientos que tengo, ¿cuáles han sido? ¿Qué he intentado aplicar? Sobre todo, intentar hacer las cosas con el máximo cariño posible, eso es lo que está en mi mano. ¿El resto? Estilísticamente es otra cosa, en el circuito podría en algún momento dado entrar, aunque el repertorio no sería el adecuado para festivales, se ajustaría más a un repertorio de salas… Estoy transitando por otro lugar nuevo de la industria, pero de lo aprendido, para mí lo más importante es hacer bien lo que esté en mi mano. Uno quiere abarcar todo lo posible, y no te das cuenta de que eso está muy lejos de ti, y que lo que está en tu mano es meterte en el estudio y grabar la mejor canción que puedas hacer, eso sí que lo puedes defender donde quieras y podrás hacer llegar a la gente si tomas buenas decisiones. Lo que nos ocurrió a nosotros fue un cúmulo de trabajo, momento y suerte que te hacen estar ahí, y eso no se puede replicar cuando empiezas otra cosa.

P: ¿Consideras que tu proyecto individual te ha ayudado a reconectar con lo importante que es hacer la música porque te gusta hacerla, sin pensar tanto en números o popularidad, que acaba por deformar la esencia de crear música?

R: Me ha conectado con muchas cosas. Ahora mismo me siento un músico mucho más completo que antes por el simple hecho de que antes mi labor era tocar mi pequeña parcelita, que era la guitarra, aunque también podía aportar en otros campos de la composición. No obstante, la comprensión de una canción y de lo que puedes aportar solamente lo sabes cuando has compuesto canciones. Por esa razón, ahora no necesito que una guitarra sea increíble en un disco mío, porque para mí lo verdaderamente increíble puede ser una línea de bajo que hice, un pad, un sonido de sintetizador que me flipe, o un piano que ni siquiera sé tocarlo, pero he compuesto una canción a piano. Me siento un músico más completo, y siento una ilusión renovada con respecto a la música. El reto está en algo que no entiendo muy bien, que es hacer una canción, que muchas veces no sabemos por qué carajo no sale nada y otras veces aparece.

P: Para terminar, háblanos sobre tus proyectos futuros.

R: Hace nada que grabé tres canciones nuevas, y la primera de ellas saldrá en breve, concretamente en noviembre, pero puedo adelantar que estamos ensayándola para tocarla en los conciertos antes de que salga, así que en Ourense y A Coruña tocaremos la canción, que se llama Latam, que habla sobre mis experiencias en Latinoamérica y el anhelo por volver allí. Además, cuenta con una colaboración de un artista que me mola, e iré sacando esas tres canciones a lo largo de los próximos meses, en febrero aproximadamente estarán en la calle. Mientras tanto estoy ideando los próximos videoclips, y también estoy impulsando diseños nuevos en colaboración con una artista extremeña increíble, por lo que ahora mismo tengo muchísimos frentes abiertos en la cabeza. Aparte de esto, siempre está la cosa de escribir otra canción, y otra, y las que sean.

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Historia anterior

El Consorcio As Mariñas lanza su concurso de fotografía para el Calendario 2026

Siguiente historia

«Insaciables», la simbiosis de Arrhythmia y Rebeliom do Inframundo

Últimos desde Música

0 $0.00