MOVIE RECORDS: «Cuando tú mueras ella volverá a ser libre»

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Obsession ha costado 750.000 dólares. Una cifra ridícula, como hacía mucho que no valía una película, un cuarto de guita de lo que se gastan en el catering de una de Marvel. Ha recaudado 500.000.000 millones de dólares convirtiéndose en todo un récord en la historia del cine independiente de Hollywood

Foto: Obsession (vía Internet)

¡Que tal cinéfilos! La vuelta del verano, ¿verdad? Como dijo mi colega Ana Guillan en esta revista, cuánto nos ayuda el audio visual cuando hay que volver a la rutina. Volver de trabajar y saber que vas a ver un nuevo capítulo de una serie que te está encantando con tu pareja o ver un peliculón tú solo con una pizza y una cerveza o el día del espectador de la semana para ver algo nuevo en cartelera… ¡Que bonito es el cine! Yo me quejo siempre porque en esta época convulsa y de inminente Holocausto provocado por la IA, el cine para el gran publico se nota procesado y artificial… Pero, a veces, hay joyas. Pequeñas películas que se vuelven grandes porque quien hay detrás se planta firme y dice, quiero hacer cine, cine de verdad!

Esto ha ocurrido en mi opinión con Obsession de Curry Baker, un jovenzuelo de Alabama que se hizo conocido en internet como cocreador del canal de YouTube de comedia y sketches «that’s a bad idea» junto a su amigo Cooper Tomlinson al que subían sketches cómicos y cortometrajes de bajo presupuesto influenciados por Saturday Night Live. Pero fue en 2024, cuando se puso al frente Milk and Serial, que logró un enorme impacto en internet al dirigir y protagonizar esta película de terror estrenada gratis en YouTube, la cual costó apenas 800 dólares y se convirtió en un fenómeno viral de culto demostrando su mano para el género, lo que le daría la oportunidad de filmar el fenómeno que vamos a tratar.

Tengo varias opiniones acerca de esta cinta así que vamos por partes. Sin destripar mucho sus detalles, ya que es una película estrenada este verano, diremos que hay un punto de cultura Incel… Y es importante entenderlo para asimilar bien los acontecimientos que suceden en esta historia. En el cine cuando algo está bien escrito no chirría, no se nota forzado… Estamos en el siglo XXI y la era digital nos ha comido… Los que estamos en los treinta, quizás se nos haga raro ver Tik Tok en una película pero la realidad es la que es y el mundo en el que vivimos siempre se reflejará en el arte. Hay que hacerlo bien y Curry ha cogido un concepto y lo ha manipulado para darnos una trágica, divertida y terrorífica historia…

Bear, un chico común , mono pero muy inseguro y tímido está profundamente enamorado de su guapa compañera de trabajo, Nikki, una chica agradable, afable, divertida y cariñosa con un físico bonito pero no inalcanzable, una chica a la que si le expresase sus sentimientos podría, si es correspondido, iniciar una relación. Pero Bear no es capaz, y la desesperación le lleva a, por varios motivos, romper una barrita de los deseos que compra en una tienda Hippie, pidiendo que Nikki lo quiera más que a nadie en este mundo… Y Ahí, empieza un movidón lleno de desesperación, angustia y violencia que hará que nuestro protagonista quiera anular su deseo lo antes posible… ¿O quizás no?

Obsession presenta a una joven fuera de si, que vive única y exclusivamente para su chico, las 24 horas del día… Pero eso es después de romper la barrita del deseo. Sin embargo, a Bear no le hacía falta dicho objeto para desvivirse por su compañera sin que ella lo supiera, repasando su Instagram nada más abrir los ojos, diciéndole a todo que si y teniendo una actitud hacia su persona ligeramente posesiva sin ser capaz de dar un paso al frente para expresar sus sentimientos como un adulto hecho y derecho.

Cuando la cosa se desmadra y nuestro protagonista sabe perfectamente que Nikki no es su Nikki, se pone en contacto para intentar remediar la situación, pero nada de anularlo!! Si el deseo se anula quizá Nikki no esté más con él, así que estiremos el chicle un poco más… Ella está alterada, celosa y extremadamente violenta, pero si vuelve a ser la Nikki de siempre la perderá así que aguantemos a ver qué pasa… ¿Quién está obsesionado entonces?

Curry Baker ha realizado un guión perfecto… Claustrofbico, terrorífico, macabro y´, por momentos, divertido, sin perder ni por asomo la oportunidad de regalarnos momentos memorables que es la primera obligación de una película. Cuando Nikki deja de ser la Nikki afable y cariñosa, siempre la vemos a contra luz… La escuchamos corretear por el dormitorio en la noche y la oímos gritar acercándose… ¡Eso es hacer buen terror! Dar a lo cotidiano un carácter diabólico… Y es que haré una mención especial al que para mí es el momento más escalofriante de la película, cuando Bear llama al servicio de asistencia de la ramita de árbol mágica para ver qué puede hacer con su evidente problema.

Lo que Baker nos desvela en una llamada de teléfono móvil causa más pánico, angustia y terror que cualquier película de esas de Insidious o de cualquier producto actual que se considere de «miedo»… El giro de guión, la revelación de lo terrorífico, la interpretación del momento hace que viendo la cinta nos demos cuenta de que ahí hay talento, hay imaginación… Hay cine pequeños.

Christopher Phillips y Taylor Clemons, responsables de iluminación y fotografía, han sabido crear una atmósfera espeluznante en la que todo lo que vemos o casi distinguimos nos incomoda y nos hace soltar una risa nerviosa por no saber lo que pasará cuando el plano se ilumine aún más. Y no podemos irnos sin hablar de nuestros protagonistas. Michael Johnson, nuestro maltratado Bear, nos ofrece una correcta interpretación al transmitirnos que, aunque sabe que lo que sucede a su alrededor es un delirio que solo puede ir a peor, es débil y quizás no sea capaz de ponerle fin. Pero sobre sus hombros carga todo el peso Inde Navarrete, dándonos a un personaje que creo quedará en la historia del cine y seguramente sea premiada en alguna categoría en esta temporada. Sus cambios de humor, su violencia física, su desesperación inunda la pantalla y nos hace disfrutar de un título como hacía años que no veíamos.

Obsession ha costado 750.000 dólares. Una cifra ridícula, como hacía mucho que no valía una película, un cuarto de guita de lo que se gastan en el catering de una de Marvel. Ha recaudado 500.000.000 millones de dólares convirtiéndose en todo un récord en la historia del cine independiente de Hollywood. Ha sido elogiada. Ha sido rentable y costó migajas para lo que manejan los grandes estudios… Entonces, ¿por qué una película de Netflix que cuesta 200 millones nos parece una porquería y esta modesta producción nos ha entusiasmado?

Porque como siempre digo, lo más poderoso del séptimo arte, es el talento que hay detrás y aquí lo ha habido a raudales. Tratad bien a vuestras parejas, nos vemos en octubre.

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