Heat no solo es la cinta que juntó a dos astros, no es solo una película de robos, no es solo una pelicula de acción con el que durante años fue considerado el mejor tiroteo de la historia del cine. Es una cinta que habla de la soledad y del camino que eligen los hombres

En algún momento tendré que analizar algúna obra actual, y ese momento llegará ya que he visto títulos muy interesantes este último año. Pero no hace mucho, mi amigo lucas, me preguntó por alguna película que tuviera emoción, pero madurez, escenas potentes pero sin descuidar un buen guión y hablando de todo un poco se me vino a la cabeza el título que hoy revisaremos.
Después de todo me he dado cuenta de que Michael Mann es uno de mis directores preferidos… Top 5. El tipo que creo Miami Vice algo tiene que tener y si bien el 90% de sus largometrajes son valorados y recordados hay uno en especial que quedará para siempre como una de las mejores películas de su generación.
Heat no solo es la cinta que juntó a dos astros, no es solo una película de robos, no es solo una pelicula de acción con el que durante años fue considerado el mejor tiroteo de la historia del cine. Es una cinta que habla de la soledad y del camino que eligen los hombres.
Michael Mann, nacido en Chicago allá por el 1943, venía de hacer TV, muy bien considerado saltó al largometraje con Thief, un exquisito debut, con James Cann como un ladrón de cajas fuertes que por mucho que intente tener una vida normal nunca será capaz. Aquí Mann demostró que podía rodar nuevo «Cine Negro» o «Neo Noir» impregnando sus historias de drama personal, crudeza y violencia estilizada. Justamente eso y el uso de bandas sonoras creadas por sintetizadores, entre el post Punk y la New Wave le dió pie a su creación más importante en la Cultura Pop.
En 1984 presentó al mundo Miami Vice, o Corrupción en Miami como aquí se la conoció. Una serie policíaca que merece todo un artículo entero ya que fue durante seis años el escaparate para nuevos talentos, moda y música pop rock más importante del momento. Su marcada estética art deco, de tonos pasteles y palmeras ondeando en la playa nos hizo ver qué este realizador tenía un estilo propio, elegante, estilizado y atractivo y que en mayor o menor medida siempre utilizaría en sus siguientes proyectos.
Después de deslumbrar con El Último Mohicano en 1992, decidió contar una historia de policías y ladrones, de antihéroes y violencia de la que bebieron muchos cineastas incluido Christopher Nolan… Heat sería buena sí o sí… El director de Manhunter estaba a la cabeza, pero ocurrió un milagro: De Niro y Pacino la protagonizarían. Los dos intérpretes italoamericanos por excelencia del nuevo Hollywood que solo habían compartido película, no escenas, en El Padrino II, la harían juntos.
La fuerza del guión y en especial la escena de la cafetería, donde sus respectivos personajes, Vincent Hanna (Pacino) y Neil McCauley (De Niro) hablan cara a cara de manera solemne de sus vidas, fue lo que hizo que los dos astros dieran el sí. Y es que Heat habla de dos hombres que responden al dicho «Alguien tiene que hacerlo»: uno se ha criado delinquiendo, es su forma de vida, no sabe hacer otra cosa; el otro descuida sus matrimonios y su vida personal porque se pasa el día en la calle persiguiendo delincuentes. Ninguno sabe o quiere hacer algo distinto.
Cuando elegimos una película de Netflix en la que su espectacular tráiler nos enseña una cinta adrenalínica de cine negro, ni por asomo encontramos la pureza de un relato como el de esta obra. La importancia de dar a los personajes el trasfondo suficiente para empatizar y entender por qué hacen lo que hacen, para así estar durante dos horas viendo un drama realista envuelto en acción… Mucha acción. Y es que Heat tiene uno de los mejores tiroteos de la historia del cine. Lee Orloff, encargado del sonido, se cuidó de que cada bala sonara como un ladrillo en las caras de los espectadores; la crudeza, elegancia y realismo de la escena la volvió icónica y una de las más importantes de su generación.
Ver a De Niro y Pacino dándose caza en una avenida en medio de Los Ángeles es un deleite para cualquier cinéfilo y amante del cine de acción, pero el plantel de secundarios de lujo que conforman el reparto no hace más que reafirmarnos que los 90 fue una grandísima época. Tom Sizemore, Ted Levine, Danny Trejo, Ashley Jude y, por último y más importante, Val Kilmer.
Ya era uno de los grandes, venía de haber sido Ice Man, la crítica lo alabó por ser el líder de The Doors y justo mientras rodaba Heat estaba terminando de filmar la última aventura del Hombre Murciélago de Gotham City. Su personaje sufre los excesos y la presión del mundo criminal y, como dijo Alex Calvo de Sensacine, da gusto ver lo rápido que vacía y recarga su M-16 durante el mencionado tiroteo.
¿Por qué esta película no es una más de atracos y violencia? Porque aquí no hay héroes o villanos como tal… Pacino respeta a De Niro porque se ve reflejado en él y viceversa… Uno roba, el otro lo impide… Pero están solos. Porque alguien tiene que dedicarse a hacer lo que ellos hacen y es el personaje de De Niro y su lema «no admitas nada en tu vida que no puedas dejar en 30 segundos si la pasma te pisa los talones» el que deberá tomar la decisión más importante de su vida en el clímax de la historia.
Así se escribe una buena película… Así se le da profundidad a una historia, así se envuelve una historia en cine de acción y así se hace una cinta que forma parte de las grandes del género y de toda una década.
El cine cambia, los géneros y las modas quedan atrás o relegadas, pero lo que está bien hecho siempre funciona. Esta película sí forma parte de una época donde todo era bueno, donde el Blockbuster, el cine independiente, el drama de autor y las comedias como «Algo Pasa Con Mery» funcionaban. Había carisma, había buen cine.
Dicen que está la segunda parte en marcha, nadie la pidió, no tiene sentido… Iremos a verla, Michael Mann está al frente, pero creo que este autor tiene la suficiente capacidad para no tirar de ningún hilo y rodar una nueva historia impecablemente bien contada como en tantas ocasiones hizo.
Mientras tanto, disfrutemos de esta joya de 1995.