Querido: «Intentamos ser la banda que nos gustaría escuchar»

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Hablamos con Querido, banda viguesa liderada que sintoniza las cuestiones existenciales fundamentales de la vida en su último trabajo discográfico, «¿Qué Seré Yo?»

Foto: Pablo Tuche

El cuestionamiento existencial ha sido uno de los grandes leit motivs de la historia de la música contemporánea. Lejos de ofrecer clarividencia a la duda, la música indaga en la profundidad de las preguntas que nos formulamos a diario, con la finalidad de convivir de una manera saludable con la incertidumbre aleatoria de la vida. Desde Cool Coruña, hemos tenido la oportunidad de entrevistar a Querido, grupo vigués que traslada al plano sonoro las cuestiones fundamentales del periplo vital en su último disco, «Qué Seré Yo?».

P: ¿Qué es Querido? ¿Cómo definiríais el proyecto?

R: Querido empezó siendo un grupo de personas que estudiaban Sonido, que se hicieron amigas, y desde el minuto uno, se entendieron muy bien a través de la música y las referencias que nos gustaban. Decidimos montar una banda para intentar recrear las canciones que nos gustaban, toda banda empieza como una banda de versiones (risas). A partir de ahí, nos daba un poco de asco lo que hacíamos y empezamos a hacer nuestras propias canciones.

P: Vuestro último disco “¿Qué Seré Yo?” constituye una compilación de preguntas existenciales que nos formulamos todos en algún punto de nuestras vidas. Aunque este trabajo discográfico no ofrezca ninguna respuesta definitiva y abrace a la reflexión, ¿habéis conseguido responder algunas de estas cuestiones en el proceso de composición?

R: La respuesta general sería no. Sí que hay alguna pequeña pregunta que se podría haber respondido, pero en un plano general, seguimos con las mismas dudas o con más incluso.

P: ¿Puede llegar a dar vértigo reflejar las dudas habituales en una canción, o esa habilidad de la propia canción es la que elimina la vulnerabilidad ante el público?

R: (Andrés Ferreiro): A ver, depende de cada uno. En mi caso, tengo una forma de componer un tanto extraña, y es que, cuando hago los textos, no sé exactamente de qué estoy hablando. Sé que estoy hablando de algo que tiene que ver conmigo o que está dentro de mí, pero en el momento en el que lo estoy escribiendo, no soy realmente consciente del nivel de vulnerabilidad que estoy expresando. Eso se ve más cuando lo estás grabando o lo vas a publicar, pero una vez está grabada y lo vas a publicar, ya no hay marcha atrás. No hay muchas opciones más que seguir adelante con lo que has hecho, ser consecuente con lo que estás escribiendo y atenerte a las consecuencias (risas).

P: ¿El álbum sigue siendo el formato más adecuado para narrar historias o lanzar reflexiones, en una industria en el que ni la tendencia ni las propias plataformas digitales lo fomentan?

R: A nível industria, el álbum no es lo ideal, compensa más sacar singles o un EP con menos canciones para que te las vayan metiendo en playlist, porque si sacas un disco, la mitad de las canciones no las incluyen en las playlist, y eso hace que no lleguen a la gente. No obstante, desde nuestro primer trabajo ya teníamos claro esto y, aún así, somos fieles defensores de sacar un disco completo que cuente algo, más que nada, porque es lo que nosotros escuchamos. No creo que tenga mucho sentido sacar cosas que no disfrutamos en nuestras propias carnes. En lo que respecta a contar una historia, el álbum sigue siendo la forma idónea de hacerlo, lo que pasa es que no es lo que se adecúa a la tendencia de la industria.

P: Al lanzamiento de un trabajo discográfico le sigue una gira presentación. Además, nos aproximamos a la temporada de verano, recorrido de festivales… ¿Qué opinión os merece esta diferencia abismal entre las salas de conciertos y los festivales? De hecho, hay muchas salas que no programan conciertos en verano por su incapacidad para competir con los festivales de gran magnitud, y aún siguen siendo el escenario ideal para consolidar proyectos emergentes.

R: Siempre lo hemos dicho, somos más de salas que de festivales. En todo caso, como todo en la vida, todo tiene sus ventajas e inconvenientes. Al final, lo bueno de un festival es que te da la posibilidad de que gente que no te conoce te descubra, mientras que, para un concierto de sala, alguien tiene que querer pagar una entrada para verte, y eso, hoy en día, es difícil, porque pagando un 20% más puedes escuchar tus canciones favoritas de tus bandas favoritas en un mismo cartel. No obstante, es una pena que no se intenten hacer más cosas en salas que ayuden a los que venimos y estamos empezando. Al final, si tú tocas a las dos o tres de la tarde en un festival, antes de que llegue todo el mundo, te van a ver 20 o 30 personas, pero la situación en España con los festivales y la música es lo que es, y te tienes que adaptar a lo que hay.

P: ¿Hacia dónde queréis llevar el proyecto de Querido? ¿Buscáis que sea un grupo que trascienda o aún no tenéis nada previsto?

R: Nunca nos hemos creado grandes expectativos. Desde el principio, en Querido intentamos ser la banda que nos gustaría escuchar, y queremos que, a lo largo del tiempo, se note una evolución en las canciones, en el show, en seguir manteniendo un texto que represente lo que somos. Al final, lo de trascender y demás, o llega o no llega, no creo que debas tener un proyecto pensando en si vas a conseguir ese tipo de objetivos o no, eso depende de la gente. La idea de Querido, como proyecto, es hacer las canciones que nos gustaría escuchar hoy en día, y nuestro objetivo vital es intentar vivir de nuestras canciones, y lo vamos a intentar haciendo lo que nos gusta hacer.

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