Hablamos con Bárbara Grandío, actriz coruñesa que explora su faceta más personal en «Contra todo pronóstico», una conversación escénica honesta que profundiza en la importancia de trascender de la necesidad primaria de encajar

Uno de los deseos inherentes al individuo radica en pertenecer a una comunidad mayor, a encajar en la estructura social que la compone como remedio a la abismo solitario de la conciencia y al miedo a ser catalogado como un foráneo entre iguales. Sin embargo, la pertenencia al colectivo conlleva un sacrificio más que probable de determinadas cualidades idiosincráticas que definen quiénes somos, un precio demasiado alto que, a la larga, desemboca en una crisis identitaria irrevocable. Luchar por la libertad de ser es el propósito fundamental del individuo, y en su cuita personal, ha de encontrar el punto de encuentro entre su identidad y la convivencia con las contradicciones que cimentan la sociedad. Desde Cool Coruña, hemos tenido la oportunidad de entrevistar a Bárbara Grandío, actriz coruñesa que explora su faceta más personal en «Contra todo pronóstico», una conversación escénica honesta que profundiza en la importancia de trascender de la necesidad primaria de encajar, y que se estrenará el 25 de abril en el teatro Afundación, dentro de la programación del EMHU 2026.
P: ¿Quién es Bárbara Grandío? ¿Cómo te definirías como actriz y humorista?
R: Soy una persona bastante normal en mi vida personal, y en mi vida profesional no me considero humorista para nada. Como actriz, me ha tocado hacer comedia muchísimas veces, pero ser humorista es otra movida a la que no he llegado todavía, y tengo mucha admiración y respeto por los cómicos, aunque ahora esté participando en un festival de humor, pero desde otro lugar.
P: “Contra todo pronóstico” es un show singular, un formato que reflexiona sobre la idea de no encajar en lo establecido ni adaptarse para conseguirlo. (Monólogo en el que termina dialogando con una persona diferente del público). ¿Cómo explicas esa capacidad empática que puede llegar a presentar el humor? ¿Por qué decidiste abordar así el espectáculo?
P: «Contra todo pronóstico» es una conversación escénica a la que le empezamos a llamar postmonólogo porque es lo que viene después del monólogo. No sé si estoy muy de acuerdo con este término que nos inventamos (risas), pero es una conversación escénica. En la promoción, ahora estoy diciendo mucho que es el podcast que no existe todavía, que solo se puede ver en directo. Es la primera vez que me voy a subir a un escenario sin personaje, en el que voy a hablar desde mí, y a ver cómo va, porque este 25 de abril lo estreno. Decidí hacerlo porque parte de un hecho real, el punto de partida es que nací de un embarazo ectópico, un tipo de embarazo muy poco probable y del que hay muy pocos casos documentados en el mundo. Entonces, tenía ganas de contar esto porque no es un discurso que pueda contar mucha gente (risa), y a partir de ahí, me permite quitarle hierro a todo lo que cuentas, a la necesidad de encajar, de limarte para entrar en un molde y todas las demandas de la sociedad y de mi profesión, de forma muchísimo más exagerada. Este show es un repaso de todas esas ocasiones en las que me han hecho sentir rara o que me han dicho que no encajaba y tuve que pelear un poco más, y creo que es algo que nos ha pasado a todos de alguna manera.
P: Después de muchos años de trayectoria como actriz, interpretando diferentes personajes en distintos trabajos, te subes por primera vez a un escenario desde tu posición, siendo tu misma. ¿Cómo es el hecho de emprender una aventura como esta, que comporta la complejidad de exponer tu vulnerabilidad?
R: Me enfrento de una nueva manera y diferente para mí, pero como es mi historia la tengo clara y hay un trabajo detrás sobre lo que quieres contar o cómo quieres enfocarlo. Me he dado cuenta de que, para mí, esta pelea por no limarme y aguantar ha sido muy importante, es la cosa de decir “es mi trabajo, ¿por qué no lo voy a poder hacer, aunque haya más trabas en algunos momentos?”. De ahí salen las ganas de hacer este espectáculo y de hacerlo sin personaje, porque es mi vida.
P: ¿Cuáles consideras que son las claves fundamentales para entablar una buena sintonía con el público?
R: Lo más importante, tanto si tienes que interpretar un personaje o ser tu mismo, es la honestidad, la verdad, y por mi parte la habrá porque voy a llegar allí y me voy a poner en pelotas, aunque no de forma literal, por el bien del público (risas), pero voy a llegar y contar una historia real, y la voy a contar de corazón porque así lo siento y así lo he vivido. Entonces, conseguir esto es lo mejor que podría hacer, y ojalá me salga bien, porque pienso que es el camino más fácil para empatizar con el público.
P: ¿Por qué decides que este punto de tu carrera es el adecuado para descubrirte ante la gente y contar una historia que se puede extrapolar al resto de las personas?
R: Pues mira, estoy escribiendo una serie que va sobre este tema y parte del mismo lugar, aunque es bastante diferente a lo que voy a hacer en el teatro, pero incide en lo importante que es que yo esté viva y saber relativizar los problemas. Nadie contaba conmigo, a mi madre le dijeron que estaba muerta, todo lo demás es regalado. Si te dicen que no encajas, pues, aunque haya que hacer ese esfuerzo, para mí pensar eso es como la gente que piensa “nos vamos a morir todos, pa´lante con esto, tiro con esto”, es un poco lo mismo, pero al revés (risas). Es decir, yo tenía que estar aquí, pues tiro, y ese es el motivo por el que estoy haciendo esto.

