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Rebeliom do Inframundo: «Hay libertad de expresión, pero siempre y cuando no estés oprimiendo a nadie»

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Hablamos con Rebeliom do Inframundo, grupo gallego de rap hardcore involucrado activamente en la recuperación de la tradición y la lucha musical contra la opresión

Foto: Alberto Lora

Nacidos en las calles y en los locales de ensayo de Galicia, Rebeliom do Inframundo lleva más de una década haciendo de la música una trinchera y una celebración. Nervo, Malvares, Frank Huxley, Busto y DJ Pol forman una alianza que va más allá del rap: es una actitud, una manera de entender el mundo. Su sonido bebe del rap hardcore y de la electrónica, pero también de las raíces gallegas y de la fuerza de un pueblo que nunca baja la cabeza. Cada tema es un retrato entre el amor y la rabia, entre el orgullo y la herida. Desde Caladas Reflexivas hasta Amor o Barbarie, pasando por Lume e Rebeliom e Ilegal, la banda creció sin traicionar su camino. En la actualidad, la formación no es solo una referencia musical, es un símbolo de una generación que lucha, crea y grita sin pedir permiso.

P: ¿Qué es Rebeliom do Inframundo? ¿Cómo os definiríais como grupo?

R: Rebeliom do Inframundo es un grupo de rap hardcore, y nos definimos como un grupo de personas libres que hacen realmente lo que les apetece.

P: El pasado 26 de febrero publicasteis “Orgulho”, el quinto álbum de vuestra discografia, un manifiesto visceral que aboga por la tradición y la raíz como baluartes de una sociedad unida. ¿El orgullo por la raíz de la identidad colectiva es el remedio contra el narcisismo incipiente que está emergiendo en la sociedad?

R: (Nervo)- A nivel de lo que es la tradición, llevamos metidos desde hace diez años, en los discos siempre abrimos con cantigas populares, algo que viene derivado de la naturalidad. Yo me muevo en un círculo en el que quedamos, tomamos algo y las cantamos, y sí que es cierto que las cantigas tradicionales son de unión. Al final, estás junto a tus compañeras y compañeros en una taberna cantando, y eso es algo positivo, en base a como está la sociedad en la actualidad con el tema del individualismo extremo. Cada vez somos más “yankilandia”, en ese rollo de “compite, se un tiburón, tú puedes con todo y no mires atrás”. Es una verdadera abominación

P: ¿Qué lugar ocupa la concepción de la música como medio de lucha y reivindicación en un mundo que la consume por tendencia, de forma inmediata y sin atención?

R: Cada quién decide, macho. Nosotros somos de una generación que, por suerte, vivió la otra parte de la música, la de quemar un disco mucho tiempo, por lo que tenemos esa cosa de que, cuando te gusta un grupo, te gusta escuchar el disco entero y darle vueltas. También te digo, yo tengo una hija que va a cumplir 17 años, y cuando un artista les gusta, lo chequean infinito. Es verdad que todo va tan rápido que parece que sacas una cosa y a la semana parece que no existe, porque ya no está tan presente en redes. No obstante, soy de las personas que creen que queda poso ahí y, “por suerte”, ahora hay plataformas donde puedes acceder a trabajos completos y escucharlos con calma, en la medida de lo posible. Al final, si estudias no tienes mucho tiempo, y si trabajas tampoco tienes tiempo para escuchar música. Es importante encontrar esos huecos para poder estar con uno mismo.

P: La libertad de expresión permite la convivencia de una enorme diversidad de opiniones y perspectivas de la vida. ¿Cómo se debería manifestar la libertad de expresión en el arte?

R: Ahí entramos en la barrera de qué es libertad de expresión y qué no. Por ejemplo, Pablo Hasel lleva cinco años en la cárcel por injurias a la corona, por decir que robaban, cuando realmente se demostró que robaban. Entonces, este pseudo partido que dice que es tanto de izquierdas tampoco lo sacó de la trena, por decirlo de alguna manera. Hay libertad de expresión, pero siempre y cuando no estés oprimiendo a nadie. La libertad de expresión no es decir que las mujeres son lo peor, o decir cosas con connotaciones racistas, sexistas, machistas, homófobas u opresoras. Eso no es expresión, es opresión. Ahora, la gente de derechas que dice que tiene libertad de expresión y puede decir lo que quieran están equivocados, las cosas no van así tronco, el respeto es fundamental. ¿Qué pasa? En mi caso, no voy a respetar a quien no me respeta, o a quien no respeta principios básicos como la igualdad. Ahí es cuando alzamos la voz.

P: Se está fraguando una escena musical galega que ha recuperado la voz de la tradición, a través de la fusión o en formas más próximas a la música tradicional pura. ¿Qué opináis de la consolidación de esta escena? ¿Cómo contribuye a que las nuevas generaciones se empapen de esa tradición sobre la que habláis en el disco?

R: El éxito de las Tanxugueiras fue un punto de inflexión, porque la música tradicional siempre estuvo ahí, siempre está. Es muy positivo darle ese toque moderno para las nuevas generaciones, las cosas van cambiando y evolucionando. ¿Por qué no iba a evolucionar la música tradicional? Ambas fórmulas pueden convivir. La fórmula tradicional de siempre puede coexistir con las personas como nosotros, que tenemos raíces gallegas y sentimos la tradición como nuestra, y buscamos expresarla a nuestra manera. Los tiempos van cambiando y los sonidos también, y esa evolución es muy positiva para acercar y normalizar la música tradicional a las nuevas generaciones.

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