Hablamos con Vimbio, banda gallega de rap metal que persigue la concienciación de problemáticas sociales a partir de la contundencia sonora y el desahogo lírico

«Comeza o xogo» es el primer álbum discográfico de Vimbio, una carta de presentación mordaz y visceral que responde al propósito fundamental del grupo, la concienciación de las cuestiones más flagrantes que se ciernen sobre la sociedad contemporánea. La combinación de la honestidad reivindicativa del rap y la potencia sonora del metal conforma una verdad que trasciende más allá del incipiente narcisismo general, y construye una voz incisiva contra la injusticia. La transparencia de Vimbio choca frontalmente con las fronteras de una industria musical que difiere enormemente de su deontología creativa, y en los márgenes del universo musical, han cultivado un nicho de oyentes fieles a la emancipación crítica por la que justifican su existencia.
P: ¿Qué es Vimbio? ¿Cómo definiríais el proyecto?
R: Vimbio es un proyecto que intenta unir los mundos del metal y el rap, esa es la idea sobre la que nace, y es básicamente rap con guitarras eléctricas. No obstante, tampoco nos cerramos a otros géneros. Ese es el paraguas en el que nos movemos, pero sí que cultivamos un cierto eclecticismo, sobre todo en directo.
P: El pasado 29 de enero publicasteis “Comeza o xogo”, vuestro primer disco, un trabajo discográfico que condensa esa potencia, la garra y la reivindicación que habita en el rap metal que hacéis. ¿Por qué creéis que el rap y el metal establecen una sinergia tan armónica a la hora de despertar la conciencia de la gente?
R: Históricamente, el rap siempre ha tenido una connotación social, sobre todo por su origen y raíces. La contundencia del metal consigue que el mensaje que se busca trasladar sea más potente.
P: Vivimos en un mundo inundado en la corriente de la indiferencia, en el que la sociedad funciona en piloto automático sin pararse a reflexionar sobre lo que le rodea. ¿Cuánto de difícil resulta trasladar la reflexión crítica al consumidor contemporáneo, aferrado a un narcicismo creciente y desligado de la causa colectiva?
R: Nosotros también somos personas, y aunque abordemos temáticas sociales o reivindicativas, la inercia de ir en piloto automático también nos afecta a nosotros. No somos un grupo que se pueda definir como mainstream, pero tenemos nuestro propio nicho, hay público para todo. Eso no quiere decir que en géneros como el pop no puedan haber grupos reivindicativos o que traten estos temas con más profundidad. En todo caso, nosotros no estamos en ese plano, no somos Rosalía ni nada de eso (risas).
P: ¿Qué estrategias creéis que se podrían llevar a cabo para fomentar la industria del metal en España?
R: Lo que está funcionando ahora mismo es modernizar el metal, incorporando electrónica o recurriendo a la fusión. Es tema complejo, no es cuestión de introducir elementos de la electrónica a tu sonido y ya, para dinamizar la industria del metal es complicado. Quizá la solución sea eso, fusión con rap, con electrónica también funciona bastante bien, con punk hardcore… Salir del metal tradicional o clásico y seguir un planteamiento más contemporáneo.
P: ¿Consideráis algo importante trasladar la energía y la potencia del disco al directo?
R: Es parte de nuestra identidad, se escucha muchísimo mejor en directo. No significa que el disco esté mal, pero históricamente nuestros directos han sido muy enérgicos. Es algo que, si suenas y lo trabajas bien, une las dos partes. El directo tiene más dinámica a la hora de tocar las canciones, y nuestra banda es de directo al cien por cien.

