Hablamos con Bernal, grupo valenciano que construye su verdad sonora en el diálogo orgánico entre instrumentación y desgarro poético

«Vida y los Milagros» es un relato completo y consciente de sí mismo. Doce canciones que funcionan casi como un ciclo cerrado, doce estaciones de un mismo trayecto vital. Como los doce apóstoles, el disco predica un peregrinaje de virtud y clarividencia, donde cada canción aporta una voz distinta a una misma historia de aprendizaje, pérdida y transformación. No hay dogmas ni moralejas, pero sí una mirada atenta sobre aquello que permanece y aquello que inevitablemente cambia. Desde Cool Coruña, hemos tenido la oportunidad de entrevistar a Bernal, formación valenciana que cimenta su verdad sonora en el diálogo genuino entre instrumentación y desgarro lírico.
P: ¿Qué es Bernal? ¿Cómo os definiríais como grupo?
R: Wow, muy amplia, ¿no? (risas). En verdad, te la puedo resumir muy fácil. Bernal es un grupo de cuatro amigos que se tocan para hacer lo que más le gusta, componer canciones y pasar un buen rato juntos.
P: “La Vida y Los Milagros”, publicado el pasado 6 de febrero, es un relato completo y auténtico, compuesto de doce canciones que funcionan casi como un ciclo cerrado, en el que la clarividencia, la franqueza y la intensidad convergen para lograr un mensaje puro y orgánico. ¿Por qué es inevitable ser sincero ante la música? ¿Qué es lo que tiene que consigue ablandar la sensibilidad?
R: Pues es la única forma en la que sabemos hacer esto. Mucha gente nos pregunta sobre cuál es nuestro proceso compositivo, y realmente es el único que conocemos, sentarnos con el instrumento y con un papel o una nota de audio, como hace Álvaro (cantante de Bernal), y es la forma natural que nos sale para componer y expresarnos. No sabríamos decir el porqué, pero sí que es la única manera que tenemos.
P: El disco consta de una combinación de guitarras melódicas y pesadas, bases rítmicas poderosas y bajos con mucha presencia, que construyen una atmósfera de contraste singular. ¿Consideráis que es importante recurrir a instrumentación real para reflejar emociones reales, en tiempos de superproducciones artificiales y con el auge IA cerniéndose en el horizonte?
R: (Edu Nogués) – Pues mira, no lo había pensado, pero resuena mucho conmigo. Nos gusta decir que no somos una banda en la que haya una base musical y una voz, sino que todo son partes de una misma conversación, queremos pensar que cada instrumento aporta su historia. Por esa razón, nos gusta mucho el contraste, que sea llamativo, y no solo poner un beat que acompañe a la voz. Entonces, me resuena mucho esa idea de instrumentación orgánica con una producción profesional pero poco clínica, que no sea todo robótico o clavado a la perfección. En el caso de este disco, he sido yo el encargado de editar el audio, y no me he puesto a ponerlo todo clavado a la rejilla ni he afinado a la perfección las voces, buscábamos mantener ese toque humano.
P: ¿Qué es más importante para vosotros, trabajar un buen directo o conseguir un buen sonido en el estudio?
R: Intentar un equilibrio entre ambos. Hasta este disco nos habían dicho mucho que en directo ganábamos mucho, lo que nos hizo plantearnos conseguir una producción más potente, pero es una pregunta complicada. Creo que nos quedaríamos con el directo, escucha a un grupo en directo es una experiencia más mágica que escucharlo en Spotify o en un disco, la música en directo tiene un algo indescriptible, y si pudiésemos perfeccionar algo, nos decantaríamos por eso.
P: A veces nos olvidamos del camino del músico emergente, que busca llegar a las grandes cotas de popularidad de los grupos que acaparan todas las portadas de los medios de comunicación, los carteles de los festivales, las grandes listas de reproducción… ¿Cómo lleváis ese camino? ¿Cuál es la manera de gestionar los momentos de debilidad o la propia compatibilización con las circunstancias de la vida?
R: (Edu Nogués): Pues mira, no sé si puedo hablar por los cuatro, pero hablando por mí, siento que lo hacemos todo como lo comentas. Sin ir más lejos, si al concierto de A Coruña vienen más de cinco personas, ya me parecería un éxito. Bernal son cuatro amigos que se juntan por la necesidad de expresarse de forma creativa, lo demás es un extra, y el hecho de que la gente esté comprando tantos vinilos y vengan a tantos conciertos es el fruto de hacer música con amigos. No nos agobia tanto el “a ver si llegamos o no” porque estamos a gusto por cómo está yendo todo y disfrutamos de cada paso del camino. Puede sonar un poco cliché, pero si la banda no fuese más lejos tampoco me frustraría, porque está en un punto que no pensé que fuese a estar nunca. No estamos agobiados en ese sentido, disfrutamos de cada escaloncito que subimos y estamos muy agradecidos con el crecimiento.

