Efecto Pasillo: «Una canción puede cambiar el ánimo si se hace el ejercicio de querer cambiarlo»

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Hablamos con Efecto Pasillo, iconos de la música pop de habla hispana y abogados artísticos de la energía positiva como el mejor vehículo de expresión emocional

Foto: Manu Ripoll Press (cedida)

La maravillosa naturaleza de la música le concede la habilidad de transmitir una sensación, un sentimiento o una inquietud a través de diversas manifestaciones, completamente heterogéneas, sin alterar la esencia radical del mensaje. Esta flexibilidad estilística contiene un carácter análogo sobre un rasgo conductual del ser humano, la decisión individual sobre la perspectiva. Cada persona tiene la potestad de determinar la postura que adoptará ante cualquier situación que se le presente, y su veredicto repercutirá la gestión anímica de la coyuntura planteada. Desde Cool Coruña, hemos tenido la oportunidad de entrevistar a Efecto Pasillo, grupo emblemático de la escena pop de habla hispana y declarados defensores del dinamismo optimista como principal medio de expresión emocional.

P: ¿Quién es Efecto Pasillo? ¿Cómo os definiríais como grupo?

R: Pues Efecto Pasillo, desde el comienzo, ha representado la energía, es una banda muy enérgica, un grupo que siempre ha sido de canciones propias. Efecto Pasillo son cuatro tíos que se juntaron en 2007 y que han hecho música desde entonces. Lo que la caracteriza, independientemente del estilo musical a la banda, es la energía positiva que desprende, una energía que además es muy impactante, porque en los discos la puedes escuchar, puedes sentir que es muy potente, pero en directo se multiplica. Sobre el escenario somos una especie de banda de rock, y aunque hagamos otro tipo de canciones, canciones más pop o pop latino, tenemos una energía muy dinámica.

P: “Oro y diamantes” es el título de vuestro EP más reciente, el trabajo que da nombre a la gira que comenzaréis el próximo 27 de febrero en A Coruña. Un trabajo que mantiene la esencia vital y enérgica del grupo, con canciones pegadizas y respetuosas con la frescura que os ha caracterizado siempre. ¿Cuáles fueron los motivos para apostar por el eclecticismo musical que constituye el EP en sí mismo, y que le da esa coherencia sonora que se percibe al escucharlo?

R: Siempre nos ha gustado investigar y profundizar otros estilos, irnos a los riffs, irnos a las canciones más cañeras. Después se le puede dar un barniz más comercial o menos, pero lo importante es preservar la esencia y la energía que nos distingue. En este disco pasa esto, de hecho, Oro y Diamantes es una canción que tiene elementos de ska, un poco de canción mexicana, es un tema muy curioso en su conjunto. Sin embargo, luego tenemos Buen Café, que es una canción más puro estilo Efecto Pasillo. A nosotros nos gusta investigar, y nos parece interesante que, dentro del mismo prisma y de la misma producción, podamos abarcar diferentes maneras de expresar en nuestras canciones. Siempre lo hemos sentido así y lo seguimos haciendo.

P: A lo largo de vuestra trayectoria discográfica, siempre habéis primado un enfoque optimista a la hora de componer, como seño de identidad y cómo forma de combatir los días grises y la ansiedad. Cuando la inercia habitual para exponer esta clase de sentimientos radica en exhibirlos en su máxima crudeza, ¿cómo es darle color en una canción a aquello que quizá se lo quita a la vida?

R: Mira, a nosotros siempre nos ha gustado divertirnos. Somos tíos, en general, muy divertidos, lo que no quiere decir que no tengamos nuestros días malos ni que no atravesemos procesos de tristeza o de ansiedad. Lo que pasa es que, a la hora de hacer nuestras canciones, nos gusta transmitir no solo de cara al público, sino también de cara a nosotros mismos. Es el hecho de decir, “hoy estoy jodido, no veo mucho la esperanza, ¿no?  Pero al plasmarlo en una canción, el mensaje final es “vale, bueno, hoy estoy así, pero seguro que mañana va a ser un día mejor y voy a intentar que así sea”. Una canción puede cambiar el ánimo si se hace el ejercicio de querer cambiarlo al mismo tiempo.

P: Para esta gira habéis apostado por un espectáculo más cercano al público, después de años subidos a escenarios de festivales y recintos más masivos. El EP cuenta con dos versiones acústicas de dos de las canciones del grupo, Buen Café y Oro y diamantes. ¿A qué etapa del grupo responde este acercamiento a un show más próximo con la gente?

R: Bueno, evoca sensaciones diferentes, pero igual de satisfactorias. La sensación de estar tocando más cerca del público, en un espacio con 200 o 300 personas, tiene una magia muy bonita. Nos permite hacer otro tipo de canciones o interpretarlas de otra manera, e incluso nos permite hablar con el público. Hay muchas ocasiones en las que el repertorio lo vamos decidiendo en función de lo que comentamos con ellos, y en esa interacción vive una magia diferente. Estamos en una etapa en la que, por suerte, podemos decidir dónde queremos tocar y cómo, entre comillas, porque también nos debemos al mercado y al público, no nos queda otra. Sin embargo, hacer estas pequeñas incursiones en teatros o salas nos parece muy interesante, sobre todo para que la banda se suelte en otras situaciones y registros, también a nivel acústico. Como tú decías, habrá set acústico y set eléctrico, es una mezcla. En un festival quizá no se podría permitir una parte acústica más tranquila, porque la energía suele ser bastante alta. Sin embargo, en un teatro, con nuestras canciones, creo que sí: es un buen momento para expresarnos de esa manera.

P: ¿Puede llegar a ser complicado evolucionar como grupo después de contar con éxitos atemporales que superan incluso la estela de la banda?

R: Con Efecto Pasillo hemos conseguido algo muy difícil, y es que tanto en su momento como hoy en día se nos reconoce fácilmente. Cuando tú escuchas una canción nuestra, ya sea por el estilo, la frescura o la producción, la asocias a Efecto Pasillo. Después puede que no sea el caso, porque a raíz del fenómeno de Pan y Mantequilla varias bandas se subieron al carro, y eso es maravilloso, porque supone que la banda creó una especie de nicho por aquel entonces. Es verdad que el grupo atraviesa diferentes etapas, no siempre está en su punto más álgido, y cada etapa tiene momentos bonitos y momentos más difíciles. En los momentos más dulces claro que es más fácil, pero en los momentos en los que ya no estás en el candelero, en los que ya no estás sonando en las principales radios y ya no estás tan fuerte, hay que llevar a cabo un trabajo de aceptación y entender que esto es un proceso, que hay que seguir trabajando, seguir componiendo canciones y seguir creando con esa energía que nos caracteriza, porque si se busca todo el rato el éxito, te acabas desgastando y es muy difícil. Las nuevas generaciones de artistas vienen muy fuertes, con canciones que hablan en un lenguaje muy actual, que cala en las masas, y sería muy difícil que una banda como la nuestra siguiese en el candelero todo el rato. Nosotros seguimos haciendo canciones, creemos que hacemos canciones buenas, a veces más comerciales y otras veces menos, pero lo importante es que, se escuchen masivamente o no, se sigan reconociendo, que la gente las asocie con nosotros, eso es lo más importante después de casi 20 años de trayectoria. La carrera musical es un trabajo de fondo, y nosotros seguimos ahí, continuamos haciendo canciones, se nos sigue reconociendo a pesar del auge de las nuevas generaciones, y eso nos da fuerza para seguir trabajando.

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