Hablamos con Delasenda, cantautor coruñés emergente que despierta las profundidades más recónditas del sentimiento con su particular sensibilidad sonora

P: ¿Quién es Delasenda? ¿Cómo te definirías como cantautor?
R: Delasenda es ese pequeño niño que empezó a tocar y poner sus emociones en un papel, a contar las historias que vivía, los amores que no salían, los amores que salían -que eran pocos- (risas). Básicamente, ese chico que siempre se ha guiado por su guitarra y los pocos acordes que sabe tocar, y un intento de contar sus emociones en un papel para luego cantarlos en un papel.
P: El 21 de septiembre publicaste “LA CATEDRAL”, tu disco presentación, un álbum que constituye un camino musical versátil y un camino espiritual sincero. ¿Cómo se consigue trasladar un camino emocional que quizá no se tiene claro, de manera fidedigna y sin perder la esencia de tu música y mensaje?
R: Este disco lo he llevado con altos y bajos, con momentos cumbre y momentos en los que he tocado fondo, pero pienso que estar perdido forma parte del camino, de esa hoja de ruta que hay que seguir en la vida. Muchas veces he estado perdido, y de ahí canciones como RABIA o EN OTRA VIDA han nacido, porque realmente no sabía dónde me encontraba, lo que pensaba o lo que estaba haciendo, y siempre estaba con ese misterio de si tenía que tomar un rumbo u otro. Al final, tengo la suerte de contar con personas que me han orientado bien, y gracias a ello, estoy haciendo este bonito camino en la música. Estar perdido es parte de ese sendero que te hace llegar a lo que se ha llegado, que es este primer disco, rodeado de la gente que quiero, y con el objetivo de poder llegar a vivir de esto.
P: El disco incluye una canción muy especial para ti en lo personal, MIL VUELTAS, un pequeño homenaje a un familiar muy cercano como lo fue tu tío y que, por desgracia, ya no está con nosotros. ¿Cómo fue el proceso de composición, cómo llegaste a conectar con la fibra sensible? ¿Cómo esperas que se establezca esa relación empática entre la canción y el oyente?
R: Mi tío murió hace 5 años más o menos, no lo recuerdo exactamente. Me enteré al salir de clase, cuando un amigo de mis padres me vino a recoger y me dio la noticia de que mi tío Manolo había fallecido. Poco antes ya había fallecido mi tía, que fue un palo muy duro, pero mi tío era como mi segundo padre. Me venía a recoger todos los días a clase, íbamos al cine, jugábamos al balón, íbamos juntos a la biblioteca… Hasta aprendió a jugar a la Play por mí, con sus 78 años que tenía. Su pérdida, más que tristeza, me provocó un shock, porque no me lo esperaba. Obviamente lloré, soy una persona muy sensible, y para mí era como un segundo padre, porque lo veía todos los días y veraneaba cada año con él. Entonces, llegó el punto en el que hice esa canción, en un día en el que estaba destrozado y hablé de esto que te estoy contando. La canción ya lo dice “Me siento solo, lleno, medio vacío, intentando alejarme de todo el ruido”, porque sí que es cierto que es muy duro cuando pierdes a alguien el tener a todo el mundo detrás por una noticia así. Aprendes a tener en cuenta que, aunque la vida te pueda dar mil vueltas, siempre vas a tener que seguir adelante, e intento dedicarme a la música porque sé que es lo que mi tío habría querido, es lo que la gente que ya no está habría querido. La canción también lo dice: “Bajaré la luna por los que se han ido, y bajaré una estrella a los que están conmigo”. Al final es eso, yo lo recordaré siempre, pero hay que vivir también el presente y por los que están, y esa canción es un homenaje a mi tío, porque era una de las personas más importantes de mi vida y por las que más sufrí su pérdida, así que pienso que se merecía un homenaje así.
P: ¿Te da miedo la profesionalización de la música?
R: No, no me da miedo. Tengo claro que quiero dedicarme a esto, y que daría mi vida por ello si hiciera falta, porque sé que sin la música no soy nada.
P: ¿Y no te da miedo perder el gusto por la música si te sumerges en ese proceso?
R: No, porque sé que no va a pasar. Estoy convencido de ello, al igual que estoy convencido de que esto va a salir bien. Creo que voy a lograr mis objetivos porque hay que creérselo, y porque yo confío en mi grupo, mi banda y en el equipo que hemos formado. No me da miedo la profesionalización porque quiero profesionalizar mi pasión, quiero vivir de lo que me gusta, de las cosas que amo. Quiero tocar en salas en las que siempre he querido tocar, festivales en los que siempre he soñado con subirme a sus escenarios. En definitiva, quiero cumplir mi sueño, y que ese sueño me dure toda la vida.

