La marca de ropa, fundada por la diseñadora Carolina Hermida Teixeira, construye una personalidad estética construida a partir de la influencia tecno y un poderoso anhelo de distinción

En el más que recomendado ensayo «Breve historia de la moda. Desde la Edad Media hasta la actualidad», el historiador y escritor Giorgio Riello menciona en el prefacio una cita fundamental de Anne Wintour, una de las redactoras más populares de la revista Vogue, que nos ayuda a comprender la naturaleza de lo que definimos como moda: «La moda no mira hacia atrás. Siempre mira hacia adelante». La proyección constante en su devenir y su carácter efímero convierten a la moda en un concepto difícil de abordar, porque se somete constantemente a las inmediaciones del tiempo y los cambios que la sociedad experimenta, pero desde que se ha planteado como materia de estudio antropológico, la moda se ha erigido como una muestra sumamente reveladora sobre el funcionamiento y personalidad del ser humano, sublevado ante la imposición y firme en la reivindicación de su libertad. Estas dos premisas las podríamos considerar como las bases radicales de una marca tan singular, nacida para la expresión de lo único, como lo es New Era of 27.

La firma, fundada por la diseñadora Carolina Hermida Teixeira, encarna las disputas seculares de la fase incipiente de la moda contra lo establecido, para terminar enfrentándose a su propia consolidación, para ejemplarizar una especie de antimoda con destellos de atemporalidad. Los diseños de New Era of 27 invitan a la transgresión, a la catarsis de aquello que nos hace únicos, desatiende cualquier límite estético que impida trasladar su propia personalidad a la esencia que la materializa. Influenciada por la escena tecno de ciudades como Londres o Ámsterdam, la marca incide en la libertad de expresión personal como el móvil estilístico y seña de identidad visual, y lo hace de la manera más vanguardista posible. Otro de los rasgos característicos de New Era of 27 lo encontramos en el slogan We find peace in chaos, un llamamiento a una comunidad latente y ávida de convertir en tangible un ideal, y un refugio para quiénes pretenden conectarse a través de una estética reconocible con su yo más íntimo.
A la hora de iniciar un emprendimiento y, en especial, una marca de ropa original, la delimitación del target, del consumidor al que va dirigido el producto, debe ir acorde a los ideales que promueve el negocio. En este caso, aunque New Era of 27 destila un fuerte componente underground, abarca un amplio sector de individuos que comparten el denominador común de la inquietud, de una predisposición activa y artística ante la vida: «No solo mi consumidor está en la escena underground, también es para artistas, diseñadores de moda, gente que tiene sueños, objetivos, que es activa, que le gusta escribir, la música… Es decir, gente con una mente y un cuerpo activos, diría yo» concluye Carolina Hermida sobre esta cuestión.
Para profundizar en el particular universo creativo de New Era of 27, os dejamos el enlace directo a sus redes sociales: (2) Instagram
