Hablamos con Marilia Monzón, cantante y compositora canaria que establece una simbiosis emocional entre su fuero interno y profundo universo musical de sus canciones

Marilia Monzón nació el 2 de junio del 2000 en Gáldar, Gran Canaria. Desde pequeña se formó en canto y piano, y a los 16 años ganó un concurso musical local. Se dio a conocer en la escena nacional con su participación en el programa Operación Triunfo de 2018, donde interpretó temas como Piel Canela o Hasta la raíz.
En 2019 lanzó su primer sencillo, Algarabía, y posteriormente publicó varios EPs como «Trazando Rutas» (2020), «La Tristeza Alternativa» (2021) y «La Realidad«. Su primer álbum, «Prenderé una velita«, fue publicado en noviembre de 2023 bajo el sello Esmerarte. Producido por Juanma Latorre (de Vetusta Morla), el disco concentra una personalidad sonora próxima al pop-folk, enriquecida con influencias canarias y latinoamericanas, y ha sido clave en su consolidación como artista. Gracias a él, ofreció más de 50 conciertos en España y América Latina, participando en festivales como PortAmérica, O Son do Camiño o Pirineos Sur. También fue seleccionada por Sounds From Spain para representar a la música española en la Feria Internacional de Música de Guadalajara 2024, y Apple Music la nombró Artista Destacada.
En 2025 lanzó el single Agua Bendita, producido en México por 3KMKZ, con una fuerte carga mística y latina, sin perder su esencia isleña. También presentó Acuérdate de mí, el segundo avance de la nueva etapa de la artista de Gáldar.
P: ¿Quién es Marilia Monzón? ¿Cómo te definirías como artista?
R: Marilia Monzón es una chica muy joven de Canarias que, desde muy temprana edad, la música ya apuntaba maneras en su vida. De hecho, a los tres años estuve en clases de canto, y la que fuera mi profesora le recomendó a mi madre que me quitase, porque me relajaba tanto con la música que me dormía (risas). El canto siempre ha estado muy presente en mí, en casa, y en los últimos años se ha convertido en una cosa más profesional, más bonita, y para mí la música también es parte de mi terapia, es mi forma de expresar lo que llevo dentro y no me atrevo a expresar hablando. Además, ahora mismo sigo inmersa en la gira de mi primer disco, “Prenderé una velita”, intentando siempre tener presente mis raíces canarias con la vida y todo lo que este tiempo me ha ido dando, y estoy muy agradecida de poder estar llevando mi música a diferentes lugares, de llevar mis historias a diferentes personas y ver cómo cada una de esas historias, que para mí significan algo específico, para los demás puede significar cosas distintas.
P: “Prenderé una velita” es un canto a la libertad de ser uno mismo, un homenaje a los recuerdos del pasado, y un camino con curvas hacia la reconciliación personal. ¿Hasta qué punto estamos enfrentados con lo que nos hace quiénes somos, y dónde se encuentra ese equilibrio? ¿La música te ha ayudado a encontrarlo?
R: La música es mi punto de partida, el punto donde se vuelve para reconciliarse con uno mismo, para volver a conocerse o no perderse de alguna forma. Las canciones, mis historias, lo que transmito en ellas, al final son autobiográficas, aunque la gente las puede llevar a diferentes terrenos, pero la música siempre me ayuda a buscar esa esencia, y es bonito encontrarla a través de las canciones y la música.
P: ¿Hasta qué punto resulta complicado sintetizar todo un proceso tan personal a 10 canciones? ¿Sientes que se ha convertido en un reflejo fiel?
R: Para este disco me empeñé mucho para que fuese un reflejo fiel de mí misma, tanto como persona como artista, y estuve mucho tiempo indagando en eso, y hasta que no estuviese tranquila y me viese bien reflejada en estas canciones decidí no dar un paso en falso, así que me tomé el tiempo necesario para conseguirlo. Se me brindó la paciencia, la calma, a pesar de este mundo tan loco en el que vivimos, movido por un ritmo que nos lleva por caminos frenéticos, y de alguna forma quise olvidarme de las autopistas y caminar por senderos de tierra, y encontrar las piedras necesarias para coger impulso o para tropezar y volver a levantarme. Este proyecto ha sido todo un aprendizaje, y en un mundo en el que todo va tan rápido y lo eterno se convierte en efímero, agradezco mucho esa paciencia y esa calma. A la música, y al arte en general, no hay que darle este consumo rápido, sino cuidar sus procesos como el puchero de una abuela, que está horas en el fuego
P: En el disco cultivas un eclecticismo fraguado en el pop folk y la influencia de la música latinoamericana. ¿Qué papel juega el elemento latino musical en la construcción del concepto del disco?
R: Como canaria, Canarias bebe mucho de patrones rítmicos del folklore latinoamericano. Cuando viajo a México, me pasa mucho que estoy en un lugar escuchando música popular de alguna zona de allí, y me doy cuenta de que hay muchas cosas como las letras, la sonoridad de los instrumentos o las formas de transmitir que se asemejan a lo que yo he escuchado en mi tierra desde pequeña. Pienso que se entrelazan muchos puentes entre una tierra y otra, a pesar de estar tan lejos, pero creo que, a nivel de influencia y de manera de ser, no nos alejamos tanto. Entonces, la música latina siempre ha estado presente en mi vida, en mi casa siempre se ha escuchado a artistas como Mercedes Sosa, Los Panchos, Atahualpa Yupanqui, Natalia Lafourcade, Jorge Drexler… La música latina es algo que he mamado desde pequeña y que, de alguna manera, se ha quedado heredada en mí, y resulta maravilloso ver cómo la música traspasa fronteras y no hay diferencias, como los lugares se pueden unir a través de la música y la sonoridad.
P: ¿La profesionalización de una pasión como lo es la música conlleva el riesgo de perder lo bonito de esa pasión?
R: Bueno, creo que no, intento llegar a la manera de que ambas partes estén equilibradas. No me quiero olvidar de que la música es mi pasión, que es lo que me mueve, de que es lo que me hace estar activa todo el rato y buscar nuevas ideas, que no me cansa nunca. Es maravilloso que mi pasión se haya convertido en mi trabajo y que, gracias al público y a un equipo que me apoya, pueda dedicarme a esto. La verdad que me siento muy agradecida, muy afortunada, es toda una suerte poder dedicarse a lo que a uno realmente le gusta.
P: Para terminar, cuéntanos sobre tus proyectos futuros.
R: Ahora estoy inmersa en esta gira, que nos está permitiendo girar con las canciones a guitarra y voz, que pienso que es un formato más cercano e íntimo para conectar con el público, y con todo lo nuevo que hemos ido grabando en México estamos preparando esta nueva etapa latina que se viene, así que con muchas ganas de poder disfrutarla muy pronto.

