Hablamos con El Cuarteto de Nos, banda uruguaya de rock alternativo encumbrada a grupo de culto en Latinoamérica por su autenticidad y la disertación sociológica latente en cada una de sus canciones

La existencia nos plantea recurrentes dicotomías sobre cómo hemos de proceder, sobre qué debemos pensar, o sobre si el camino que recorremos nos es preconcebido o hemos sido nosotros los artífices de su asfaltado. Sin embargo, el frenetismo vital que ata nuestras vidas a la manufactura laboral y personal dificulta la visión más allá de lo establecido, por lo que resulta de obligado cumplimiento reservar pequeños momentos de reflexión para continuar la revelación interrumpida de lo que verdaderamente somos. Desde Cool Coruña, hemos tenido la oportunidad de entrevistar a El Cuarteto de Nos (Roberto Musso, en representación del grupo), banda referente de la música latinoamericana, con un peso especial en la escena por su capacidad crítica para con los intangibles de la vida y su habilidad de esgrimir a la perfección la gama de grises que entraña la naturaleza humana.
P: ¿Qué es El Cuarteto de Nos? ¿Cómo os definiríais como grupo?
R: Mira, la definición más corta, consistente y contundente que tenemos en las redes es que Cuarteto de Nós es una banda de rock rara, como un resumen conciso de cómo nos podemos definir. Somos una banda de rock alternativo que a veces le pedimos prestado a otros géneros para hacer una fusión que funcione artísticamente hablando, y con un énfasis en las letras de las canciones, que han sido el determinante de porqué ha conectado nuestra música tanto con la gente, unas letras que hablan de temas fuera de lo común, que no están tanto en lo estándar tanto en el rock como en otros géneros. Lo increíble es que ha conectado y sigue conectando sobre todo con gente joven; hoy tú vas a un concierto de El Cuarteto de Nos y no te miento, el ochenta por ciento de la gente son pibes menores de 18 años, y eso es muy loco, sobre todo para la gente que piensa que el rock está añejado y que para gente más cuarentona.
P: Vamos a hablar de vuestra discografía. El año pasado sacasteis un sencillo de dos canciones, “El Perro de Alcibiades” y “Cara de Nada”, que retoman a ese rock alternativo y ecléctico, que se contraponen estilísticamente, pero que comparten esa distorsión mediática, el desvío de la atención de lo importante, y cómo el pasado y el presente se vuelven contemporáneos como principales ejes temáticos. Desde vuestro punto de vista analítico y crítico, ¿Nos inoculamos, como sociedad, dosis de indiferencia? ¿Si es así, cómo la música puede ayudar a enderezarnos?
R: En las canciones de Cuarteto, cuando las escribo, no me gusta que queden explícitamente planteados los personajes como buenos y malos, o cómo está es la verdad o la mentira, ni ganadores ni perdedores. Quedan planteadas situaciones y descripciones de personajes que se cuestionan aspectos de la realidad cómo tal; otros que no les importa como ocurre en Marioneta, una canción que habla del hiperconsumismo con un protagonista que dice que “es así, y qué pasa” y que es feliz con todos esos defectos que otros considerarían impuros (risas). Entonces, la clave está en esa eterna contradicción, en los personajes enigmáticos, y ahí reside la conexión con un público joven más escéptico, más cuestionador y abierto de mente que cuando nosotros éramos jóvenes, y capaz ahí está el secreto. Mucha gente me pregunta cómo hago para que un chico de 13 o 14 años se conecte con nuestras canciones, y yo siempre digo que ni lo pienso, pero si me das una de las razones o parámetros para explicarlo, pues te diría que esa es una de las claves.
P: Continuando este hilo de reflexión, vuestras letras siempre se han caracterizado por cuestionar o replantear ciertos intangibles de la sociedad, o por contar historias de asunción de valores del ser humano. Sin embargo, en un mundo, sobre todo en la escena musical, saturado de propuestas y en el que destacan las más insustanciales, dicho con todo el respeto y sin mala fé, ¿consideras que faltan buenas historias o buenos planteamientos que den lugar a mejoreres canciones? ¿Si es así, ese es el motivo, como ya comentaste antes, para conectar con ese público joven del que hablábamos antes?
R: Yo te puedo responder la pregunta desde un punto de vista personal y grupal: es la vestimenta que nos queda bien y que sabemos que nos queda bien. Somos conscientes de que damos una propuesta auténtica, y el público la toma como tal. No obstante, cada género tiene su particularidad, hay propuestas buenísimas, y hablando del rock, este se había quedado un poco estacionado en lo respectivo a propuestas novedosas, y eso puede alejar al público más joven. Te digo más, muchas veces encuentro en géneros con los que conecto tanto a nivel de música y lírica, pero sí descubro que está muy bien hecha la parte de los arreglos, la producción o la artística, y a veces pienso en cómo poder adaptarlo a una propuesta más de rock alternativo como nosotros. En cuanto a la letra, pienso que el rock también se había quedado estancado en esa falta de propuestas novedosas, y por eso pienso que Cuarteto ha tenido esa oportunidad de llegar al público joven con una propuesta realmente novedosa.
P: Lleváis un montón de años sobre los escenarios, toda una vida en la que os habéis erigido como referentes musicales y, si nos ponemos más serios, como referentes culturales en la escena hispanoamericana. ¿Cómo convive uno con la mente fría, sabiendo que su música no solo ha sintonizado en las radios y hogares de generaciones diferentes, sino que también consigue incidir en la manera de pensar de la gente?
R: No se consigue (risas), y ahora que me lo planteas menos todavía, porque me vas a hacer pensar en ello. Hoy, con tantos años de trayectoria, es el momento que más estamos disfrutando de todos. Cualquier grupo humano siempre necesita esa chispa de energía que se vaya renovando a lo largo del viaje. Para nosotros, esa responsabilidad o peso la tratamos de transformar en algo positivo y que sea al revés, porque cada año estamos teniendo proyectos nuevos, una nueva ciudad, un nuevo recinto más grande donde tocar… Como vos decís, no se me puede quedar la mente fría sin pensarlo (risas), pero una de las cuestiones negativas trata de arrollar el papel, tirarlo no contra uno, sino hacia delante para convertirlo en energía positiva. Esa es mi visión y la del grupo, pensándolo siempre como un desafío nuevo, y la experiencia nos ha revelado que cada proyecto es desafiante pero lindo a la vez.

