Sarria: «Estoy acostumbrado a tener una filosofía optimista dentro de lo crudo»

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Hablamos con Sarria, artista malagueño que sostiene su identidad artística en un rock ecléctico y una perspectiva optimista para afrontar las desventuras del camino del músico

Foto: María Pol

El camino del músico se asemeja en gran medida al popular viaje del héroe. El monomito del artista emergente que busca hacerse un nombre en la aglomerante industria musical siempre empieza en un punto de partida, determinado por circunstancias ajenas a su control. Sin embargo, independientemente de la coyuntura radical, lo verdaderamente importante para cerrar el arco personal es la perseverancia, la voluntad para afrontar las pruebas que depara la fortuna sin ceder a su idiosincrática crudeza. Desde Cool Coruña, hemos tenido la oportunidad de entrevistar a Sarria, artista y compositor malagueño que construye su identidad artística a partir de un rock ecléctico y una filosofía de vida optimista en el marco de la crudeza.

P: ¿Quién es Sarria? ¿Cómo definirías este proyecto musical?

R: Buena pregunta, parece fácil pero no es nada fácil responder a esto (risas). Pues yo realmente soy un chaval de Málaga, nací en el 95 en el Rincón de la Historia, que desde muy pequeño la música se convirtió en mi refugio, mi manera de encontrarme con el mundo, y fui tocando y tocando hasta que empecé este proyecto. Al fin y al cabo, es mi diario personal, el proyecto en el que hago la música que me gusta y me apetece hacer, y en el que cuento las cosas que me van pasando.

P: Tu último álbum de estúdio, “El mundo es cruel (pero no creo en él), ya no solo consolida tu apuesta por el rock retrofuturista que tanto se menciona al hablar de tu estilo, sino de una actitud ante la vida. ¿Vivimos en una sociedad alienada y despojada de esa filosofía rock que entendemos? Si es así, ¿cómo vive uno en esa especie de anacronismo musical, personal y profesional?

R: De tanto hablar de este disco, ya he ido pensando en nuevos significados que pueda tener y que yo no me había planteado. Intentando responde a tu pregunta, vivimos una vida muy ansiosa, tenemos un caudal de estímulos muy grande, y yo como músico he convivido con otro tipo de ansiedades, siempre me ha preocupado llegar a fin de mes o tener una vida digna. Mi actitud ante la vida, por mis circunstancias, no queda otra que sea muy laxa en ese sentido, porque tengo 30 años y muchos amigos míos tienen vidas muy estables, y yo aún sigo peleando por eso. Entonces, no me ha quedado otra que aceptar las cosas como son y tener muy claras las prioridades. Podría haberme volcado en otra cosa, pero para mí esta apuesta merece la pena. Por esa razón estoy acostumbrado a tener una filosofía optimista dentro de lo crudo, porque he elegido un camino crudo que sin optimismo no funciona.

P: El 15 de mayo tocas en la Sala Mardi Gras, como una de las fechas respaldadas por el ciclo Girando Por Salas (GPS). Retomando el hilo retrofuturista de añoranza del pasado contrastado con la proyección de un futuro imaginado. ¿Qué futuro le ves a las salas de conciertos, con toda la carga simbólica y práctica que abarcan?

R: A ver, las salas de conciertos son fundamentales para el ecosistema de la música en directo y del desarrollo artístico de cualquier proyecto. Las salas son los espacios en los que una banda puede construir una progresión, y puede tocar primero en una de aforo 50 personas, para luego ponerse de objetivo la próxima vez tocar en una de 100 o 200 personas… Sin ese camino que enlosan las salas de conciertos es muy difícil que un grupo vaya progresando. Es cierto que no tenemos mucho apoyo de las instituciones o de lo que sea, para salvaguardar la salud de las salas. Yo entiendo que para ellos es muy complicado programar, que les supone unos costes de personal y de abrir la puerta para que luego vengan 10 personas al concierto, entiendo que no es negocio. Entonces, el tejido de la música en directo debería estar protegido de alguna manera por parte de las instituciones, y que estas iniciativas como la de GPS no fuera una cosa anecdótica que le tocase a unos pocos elegidos cada año, sino que estas ayudas llegasen al tejido completo.

P: ¿Cómo fue trabajar con Paco Loco, uno de los grandes productores de la industria?

R: Pues mira, lo primero que tengo que decir de Paco es que no está loco (risas), aunque se haga llamar así. Es un tío muy despierto, muy currante, yo no conozco a nadie tan dedicado a la música. No tiene ni sábados, ni domingos ni vacaciones, trabaja todos los días, y tiene una ética muy bonita con el estudio que es cobrar lo mismo tanto a Bunbury como a un chavalito que esté empezando, lo que hace que el estudio sea accesible, y es un tío que da gusto trabajar con él porque te exprime, en el mejor de los sentidos. Las jornadas empiezan muy temprano y acaban muy tarde, y él aprovecha hasta el último minuto de grabación. Además, es un tío con un enorme sentido del humor y que defiende mucho lo que hace. He discutido mucho con él en el buen sentido porque ambos queríamos sacar lo mejor de cada canción, y que alguien se involucre tanto y esté dispuesto a decirte las cosas para sacar adelante tus canciones es muy bonito. Entonces, es un tío con mucho talento, que trabaja mucho y que nos ha tratado como si fuéramos familia. Mantengo con él una relación más estrecha que con muchos familiares, nos llamamos cada semana, estamos en contacto desde que grabamos el disco y tenemos una relación muy bonita. Ha sido un privilegio grabar con él, y poder pasar tantos días en su casa ha hecho que creáramos lazos muy bonitos.

P: El pasado 28 de febrero publicaste un sencillo de dos canciones, “Lo que ves es lo que hay” y “Mal Conmigo”. Para terminar, si quieres hablarnos sobre la nueva dirección de Sarria, adelante.

R: Es curioso, porque la mayoría de las entrevistas que estoy haciendo las han interpretado como una especie de guiño para lo que viene, pero la realidad es que estas canciones se grabaron en las mismas sesiones del segundo disco. Lo que pasa es que, por sonoridad, se me quedaban muy fuera del resto de canciones, y decidí dejarlas aparcadas para sacarlas en otro momento y hacer un lanzamiento aislado que no chocase a nivel sonoro con el disco. Para la siguiente grabación ya le estoy dando una vuelta a las canciones, y lo que te puedo decir es que va muy influenciado en la música disco de los 70, quizá más basado en la base rítmica, y le vamos a dar un toque bailable al proyecto que tengo muchas ganas de abordar, porque es el estilo de música con el que estoy más enganchado ahora mismo.

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